El futuro de Sareb se ha convertido en uno de los temas más debatidos en el panorama económico español. La Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb), conocida popularmente como el “banco malo”, se acerca a su fase final de liquidación prevista para 2027. Sin embargo, su cierre no será sencillo: arrastra un déficit de 16.500 millones de euros, una cifra que, según los expertos, terminará asumiendo el Estado y, por tanto, el contribuyente.
En este artículo analizamos cómo se ha llegado a esta situación, qué medidas se están tomando y cuál será su impacto en el mercado inmobiliario español.
¿Qué es Sareb y por qué fue creada?
Origen y misión inicial
La Sareb nació en 2012, en plena crisis financiera, como respuesta a la acumulación de activos tóxicos en los balances de los bancos rescatados. Su misión era adquirir esos activos deteriorados (principalmente préstamos y viviendas procedentes de promotores en quiebra) y venderlos gradualmente para recuperar su valor.
El objetivo era claro: minimizar el impacto del rescate bancario en las finanzas públicas, evitando que las pérdidas del sector financiero recayeran sobre los ciudadanos. Sareb absorbió una cartera de más de 50.000 millones de euros en activos, financiados mediante bonos avalados por el Estado.
Mecanismos contables y valoración de activos
Durante sus primeros años, Sareb aplicó criterios de valoración que le permitieron aplazar el reconocimiento de pérdidas, evitando así reflejar minusvalías inmediatas en sus cuentas.
Sin embargo, la Circular 5/2015 del Banco de España y el Real Decreto-Ley 4/2016 obligaron a valorar individualmente los activos, revelando un deterioro mucho mayor del esperado.
En la práctica, Sareb se encontró con un patrimonio negativo creciente y unos activos cuyo valor real estaba muy por debajo del contabilizado.
Estado actual de Sareb: cifras, retos y déficit acumulado
Cartera restante y ritmo de ventas
Doce años después de su creación, Sareb continúa gestionando miles de activos inmobiliarios:
- Viviendas vacías y suelos pendientes de desarrollo.
- Créditos impagados de promotores y empresas.
- Inmuebles en venta directa o a través de subastas.
Aunque en 2023 vendió más de 877 activos por unos 35,6 millones de euros, la velocidad de desinversión sigue siendo insuficiente para cubrir la deuda avalada por el Estado. Además, el enfriamiento del mercado inmobiliario limita su capacidad de obtener beneficios significativos por las ventas.
Un déficit de 16.500 millones que pagará el Estado
Según estimaciones del Tesoro, el déficit de Sareb asciende a 16.500 millones de euros. Esta cifra surge de la diferencia entre lo que debe a los bonistas y lo que previsiblemente podrá recuperar con la venta de sus activos.
Dado que sus bonos están avalados por el Estado, este déficit se incorporará directamente a la deuda pública, incrementando la carga que asume el conjunto de los contribuyentes.
De hecho, Eurostat ya obligó a incluir la deuda de Sareb en el cómputo del déficit nacional desde 2021.
Liquidación ordenada vs. riesgo sistémico
Cómo se plantea la liquidación
El Gobierno prevé una liquidación ordenada, evitando un concurso de acreedores que comprometería los avales estatales. El proceso incluirá:
- Venta gradual de activos restantes hasta 2027.
- Transferencia gratuita de viviendas a Sepes, el organismo público encargado de vivienda social.
- Compensación económica a los servicers (como Hipoges o Blackstone) por las comisiones perdidas tras el traspaso de viviendas.
Riesgos y críticas
El principal riesgo del proceso de liquidación es que las ventas se realicen a precios inferiores al valor contable, lo que ampliaría las pérdidas.
Además, los expertos advierten sobre la falta de transparencia en la valoración de activos transferidos a Sepes: si no se ajustan a precios de mercado, la brecha financiera podría aumentar.
Organismos como el Banco de España y la AIReF han reclamado una estrategia más rigurosa para evitar que la liquidación de Sareb se convierta en una carga estructural para las cuentas públicas.
Impacto en el sector inmobiliario y en las finanzas públicas
Consecuencias para el mercado inmobiliario
El cierre de Sareb puede tener efectos notables en la dinámica del mercado real estate español:
- Oportunidades de inversión: la liquidación de activos a precios rebajados puede atraer a fondos e inversores internacionales.
- Presión a la baja en precios: la sobreoferta de inmuebles procedentes de Sareb podría deprimir el valor de suelo y vivienda en zonas concretas.
- Fomento de vivienda social: el traspaso de hasta 40.000 viviendas a Sepes impulsará el parque público de alquiler, contribuyendo a equilibrar la oferta en determinadas ciudades.
En definitiva, se abre un nuevo escenario en el que el sector público jugará un papel más activo en el desarrollo inmobiliario.
Repercusiones en las cuentas del Estado
La deuda de Sareb, al integrarse en las cuentas nacionales, eleva el nivel de endeudamiento del Estado español por encima del 110 % del PIB.
Esto limita la capacidad fiscal para nuevas inversiones y condiciona los futuros Presupuestos Generales.
Aunque el Ejecutivo defiende que el coste es asumible, los economistas alertan de que los efectos indirectos —como el encarecimiento de la financiación— podrían ser significativos.
El futuro de Sareb refleja el legado de la crisis financiera de 2008 y los desafíos de una gestión pública compleja entre economía y vivienda.
Su liquidación será un proceso clave para el equilibrio del mercado inmobiliario y para las cuentas del Estado.
La gran incógnita sigue siendo la misma: ¿cuánto de esta factura pagará realmente el contribuyente?
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